Antes que el diablo sepa que has muerto, por Sidney Lumet

julio 9, 2008

Personalmente, soy amante de esta clase de títulos en el cine y sin más el título no podía hacer otra cosa que atraer. Es sublime, y más estando sentado frente a la pantalla y conociendo el prefacio de éste. Sin haber visto nada antes sobre su director Sydney Lumet y mucho menos sobre su guionista Kelly Masterson, la sorpresa es grata.

La película presenta una situación en la que dos hermanos se encuentran a un paso de la ruina. El mayor de ellos (Philip Seymour Hoffman), aparentemente hombre de negocios y con fortuna, casado con una mujer más joven y con un buen físico, necesita el dinero para satisfacer su adicción a la heroína. El otro, el pequeño (Ethan Hawke), con menos éxito, debe pasar una mensualidad de manutención para su hija a la madre de la que está divorciado. Ambos con la soga económica al cuello, deciden atracar un negocio familiar, con apenas riesgo: la joyería de sus padres. Así se engrescan en formular un plan aparentemente sencillo, sin nada que perder, y del que todos saldrían beneficiados pues los padres nunca sabrían que habrían sido ellos y se verían recompensados por el seguro. No obstante, como no podía ser de otra forma, lo aparentemente sencillo acabe desembocando en algo mucho más complicado.

La narración está explicada a través de saltos temporales, situando en los primeros minutos de la acción el atraco para luego saltar al pasado (en distintas temporalidades) y presente de todos los protagonistas. Esta fórmula se ha utilizado en otras películas con grandes resultados, y dota a este film de un toque alternativo, alzando la trama y así incentivando la creación de interés con su relacionada amiga sorpresa. Sin duda un gran recurso, y bien aprovechado.

La interpretación de los actores es buena, y la trama y los giros de guión notables. Tiene todo lo que tienen películas de este género de acción sin un guión gratuito, con pistolas, mujeres atractivas, casas de empeño y lo que podríamos denominar los fumaderos de opio contemporáneos. Además, visualmente y a nivel de montaje tiene recursos para centrar los giros de historia en los distintos personajes, haciendo al espectador totalmente inteligible de quién vamos a hablar ahora. El ritmo es bueno, nunca centra especial protagonismo en uno sobre los otros, y la historia es rica. Aún y así, hay pequeñas pinceladas de las que se podría haber sacado más al film.

La película está llena de buenas intenciones, buen guión, buena historia, buenos personajes, buenos actores, y muy buenos recursos tanto de montaje como de narración, pero a mi entender, el final podría haber sido de otra forma (y mucho menos desagradable), dotando al resultado final de un conjunto mucho más bien atado y cerrado para entonces sí empaquetarlo en pequeñas cajas y colocar una en cada hogar por un módico precio.


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