Kevin Smith es sinónimo de jóvenes actores plagados de líneas de guión, uno en un papel extrovertido y descarado y otro bajo un personaje introvertido y más sensato. Sumamos un alto nivel de frikismo, tanto cinematográfico como en cómics, y un par de jóvenes exuberantes con un físico espléndido que hacen saltar un “cómo puede ser que estos tipos se junten con estas tipas”, y ya tenemos una película de Kevin Smith. Ah, y claro, acompañado de los inigualables Jay y Bob El Silencioso.
Mallrats es una película que no puede pues dejar de cumplir con estos requisitos. Un jovencísimo y sin bigote “Me llamo Earl” (Jason Lee) y un amigo introvertido (Jeremy London) pierden a sus respectivas novias el mismo día (Shannen Doherty y Claire Forlani). Ante la dejadez y el lamento de uno frente al despecho y ofensa del otro, deciden aventurarse a pasar un día (más) en el centro comercial para distraer las penas. Allí, y como en todo pequeño pueblo americano, sólo podían coincidir con sus respectivas y atractivas ex parejas, a las que intentarán reconquistar por todos los medios, y con un poco de ayuda de Jay y Bob. Además, deberán superar los quebraderos de cabeza interpuestos por un lado por un encargado de una de las boutiques del centro que no soporta a nuestro Earl, y por el padre de una de las chicas y organizador de un programa de televisión rodado en el centro que no soporta al otro de los protagonistas. Mientras, Jay y Bob deberán vérselas con el jefe de seguridad del centro. Ya tenemos la comida servida.
Los diálogos y la representación del film están a la altura de toda película de Kevin Smith, que tiene la capacidad (y el encanto) de saber narrar una historia en apenas uno o dos escenarios. En cualquier caso la película empieza a buen ritmo con estos mismos diálogos interesantes, atractivos, y sobretodo dinámicos, enredándose con memeces, haciendo de pequeñas tonterías o conflictos de los protagonistas, grandes piezas angulares de una conversación. Hasta aquí, todo correcto lo que se espera ver en una película de este tipo.
Jay y Bob lo siguen bordando con un Jay imparable y un Bob empeñado en sacar la fuerza Jedi que lleva dentro a relucir. Obviamente aparece su compañera Marihuana y unas ilustraciones buenísimas que son sus planos para llevar abajo el escenario del concurso que se celebrará, un concurso de esos típicos americanos de “cita a ciegas” en los que una chica pregunta a concursantes a los que no ve y en base de sus respuestas decida con cuál de ellos le gustaría pasar una velada (casualmente la concursante es una de las parejas de los protagonistas, e hija del jefe de programa).
Hay algunos detalles de actores extras que le dan fuerza a la trama, como el hermano de Earl en la serie, Ethan Suplee, empeñado en ver una imagen en 3D en una lámina, o un jovenzuelo sentado en las escaleras mecánicas que complicará en algún momento los planes de Jay y Bob. En cualquier caso, la trama, junto a los diálogos, a medida que avanzan van perdiendo fuelle y te hacen añorar la película anterior del director, guionista y actor.
La aparición de Stan Lee sirve para apoyar la película para todos aquellos cómic adictos, al igual que en anteriores apariciones en series como en Los Simpsons, pero en cualquier caso no aporta mucho más, pues con el paso del minutaje la comedia rica en guión va sucediendo a una comedia romántica siguiendo al pie de la letra algunos de los tópicos de este género.
Una película entretenida y divertida en algunos momentos, pero si quieres disfrutar con Kevin Smith, y sobretodo con Jay y Bob, nada como la original y fresca Clerks.
Escrito por fibor