Dookie, por Green Day

Octubre 13, 2008

Poco debían imaginar estos chicos californianos que la melodía pegadiza de Basket Case les llevaría a vender 15 millones de copias de su disco Dookie en todo el mundo. Pero así fue, Billy Joe, Mike Dirnt y Tré Cool lograron que menos de 40 minutos de punk rock facilón con melodías pegadizas se convirtieran en buena parte de la banda sonora de una generación: los ’90 despertaban retando a aquellos maravillosos y añorados ’70.

Green Day apareció con un disco cargado con 14 canciones bajo el brazo que no dejarían indiferente a nadie. Con un subidón de bandas brillantes a principios de los ’90 y muchas de estas con brillante éxito (Nirvana, Pearl Jam…), parece raro que Dookie no se eclipsara por obras de arte como Nevermind. Pero el caso es que el tándem formado por Green Day-Offspring, en 1994 con sus discos Dookie-Smash, fue un golpe sobre la mesa proveniente de las costas californianas, sobretodo a nivel mundial. Basket Case y Self Esteem irrumpieron en todas las emisoras de radio. El punk rock no era nuevo, ni lo inventaron ellos, pero sí se refrescó notablemente con este chapuzón de surferos. Y por suerte, a diferencia de otros tándems de grupos (Blur-Oasis), en esta ocasión no hubo lugar para la controversia. Smash era rapidísimo, agresivo, una descarga de energía. En cambio, Dookie, facilón, animado, alegre, vivaracho, ¡irrespetuoso y descarado! Smash era lo que su nombre indicaba, un duro golpe de rabia, en cambio, Dookie, caca para los yankees, incluso iba a denominarse Liquid Dookie para hacerlo todavía más desagradable, y sobretodo contraponerse con lo que albergaba su interior. Pero así eran Green Day, no necesitaban decir “shit!” que viene a ser lo mismo pero más malsonante, más agresivo… más… macho. Con caquita ya les bastaba, y lo que pensaran los demás, se la s_daba.

Para los que vivieron el momento cuando ocurrió, debe resultar algo parecido a los que vivieron la oleada de los ’70 con movidas desde Led Zeppelin a Sex Pistols. Pues servidor se para a pensar en los ’90 y son miles bandas buenas las que suenan, pero el ’94 es un año especial, aparte de por la muerte de Kurt Cobain, por el hueco que se generó en millones de estanterías para 2 discos irrepetibles. El mejor momento de cada una de estas bandas (en otra ocasión ya habrá tiempo para hablar de What’s the Story (Morning Glory)), pues el sonido fresco y nuevo que fueron Dookie y Smash no se ha vuelto a repetir en ninguno de sus sucedáneos. Aunque ambas se han ido reinventando (una más que la otra) y seguramente madurando, está claro que en el mismo saco que Urban Hymns, Tragic Kingdom, What’s The Story… el saco de los discos en momentos álgidos de ciertas bandas que nunca se van a repetir, restan estas dos piezas de arte.

Y Dookie, es especial por su positividad sonora mientras sus letras mandan a la mierda todo lo que les rodea y hacen apogeo por la masturbación, el pasotismo y el fumarse un porro. Pues Green Day no es más que un día de moradón continuo. Y eso es lo que debían hacer estos chavales por aquel entonces, cuando aún no conocían grandes sellos discográficos y managers que les llenaran de dinero y les hicieran vestir con corbata y pintarse los ojos con Rimel. Descarado, no faltaba a nadie y no se cortaba en ninguno de sus actos. El inicio de aquellos rasgos que caracterizan a una generación neo-hippie (no ya tan neo) que va a la suya, creativa y con frescura. Además, a diferencia de Offspring, Green Day cuenta con una baza importante en esta época. Es un grupo más de esos que sorprenden por lo bien que se equilibra un número tan poco equilátero como es el 3, 3 los individuos que tocan, 3 los individuos que suenan. Guitarra y voz, bajo y batería, ¡y cómo suenan! Claro que muchos diréis “baaaah eso no es nada, Nirvana lo hacían mejor”, pero por eso mismo Nevermind ha vendido unos 18 millones de copias en todo el mundo, unos pocos millones más que Dookie. Además, si la movida zaragozana es el hip-hop y no tiene nada que ver, aquello era la movida de Seattle y esto la movida de California.

En definitiva, Dookie es el mejor disco de Green Day, con diferencia, aunque se pueda cuestionar la complejidad de sus composiciones con respecto a álbumes posteriores (no quiero ni mencionar el último disco), sólo éste se convirtió en parte de una generación que viviría la música de los ’90 como la suya propia.