Considerado uno de los mejores álbumes de música electrónica de todos los tiempos. Entró en el libro Guinness en 1999 como el disco de ventas más rápido en el Reino Unido. Debutó en el número 1 de la Billboard 200 de EE.UU., cosa que nunca había pasado con un disco de música electrónica. Está, según numerosas revistas, entre los 100 mejores álbumes de la historia (y en muchos casos en un puesto superior al 20), además de incluirse en el libro de los 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. Incluso Gene Simmons, cofundador de Kiss, versionó el tema “Firestarter” en su disco en solitario Asshole. Sin duda, Prodigy, con este disco demostró que eran los verdaderos peces gordos.
Aparte de todos estos datos alabadores, el disco de Prodigy también generó gran controversia, sobretodo por sus videoclips de temas como “Firestarter” o “Smack my bitch up”, pero bien sabemos, que el escándalo junto a buen contenido, es parte del resultado del éxito. Hoy por hoy, han vendido más de 16 millones de discos en todo el planeta. Veamos cómo surgió este gran disco.
The Prodigy se formó en Essex, Inglaterra, en 1990. Comenzó con el sueño de un joven Liam Howlett, creando una maqueta de 10 temas en su casa con un sintetizador y presentándoselo a XL Recordings. El disco gustó y en Febrero de 1991 se editó un maxi de 12’’ del tema “What Evil Lurks”. Liam decidió llamar a su proyecto Prodigy en honor a su primer y humilde sintetizador analógico, el Mood Prodigy.
Liam fichó a Keith Flint y Leeroy Thornhill para que le dieran vocales y este segundo algo de teclados. Así, los Prodigy protagonizaron la escena rave de Inglaterra durante principios de los ’90 y dominaron todo el sonido underground de fiestas clandestinas hasta largas horas de la mañana. No obstante, la repercusión en los medios continuaba siendo mínima. Fueron un grupo respetado y valorado en toda la escena underground pero que pasaba desapercibido por el sector y en muchos casos incluso infravalorado, o objeto de burla (como los Pistols en su día… nunca aprenderemos).
El maxi “Charly” (de una temática relacionada con la cocaína, al estilo “Charly dice”), pronto dio lugar a su primer LP, Experience. Con un sonido dirigido hacia el hardcore electrónico, Prodigy se fue distanciando de la movida rave juvenil, que empezaba a ser perseguida por las autoridades británicas. En cualquier caso, quizá para calmar su conciencia por apartarse de la movida rave, Howlett publicó un disco vinilo blanco, de forma anónima, bajo el título “One love”. Era un disco hipnótico, machacón, que hacían las delicias de todos los desengañados con la huida de Prodigy de sus salas clandestinas. Finalmente, cuando el grupo reconoció su autoría por este LP, muchos críticos y chavales aficionados del underground se quedaron con cara de circunstancia. El grupo que les había dado la espalda seguía ahí, en la sombra, moviendo los hilos y alimentando con la misma música que lo habían hecho hasta la fecha. Nunca es tarde para perdonar.
En 1994 publicaban su segundo LP, Music for the Jilted Generation con el temazo “Voodoo People”. Entró directamente en el número 1 de la lista de ventas británica. El disco reflejaba un proceso de maduración del grupo abriendo su electrónica a otros estilos, sin sonar ñoña, pero sí combinando e investigando con otras movidas duras del techno. Además, recibió las primeras nominaciones para premios en forma de reconocimiento. Howlett aprovechó para aclarar que su objetivo seguía siendo el de hacer de Prodigy música difícil de escuchar para el oído sensible, sin firmar ningún compromiso con las casas de discos comerciales.
En 1997 publican su tercer y esperado LP, The Fat Of The Land. El disco era un paso más (o dos o tres) hacia esa amplitud de registros, emfatizando las vocales al estilo punk de Flint, motivo por el cual se empezaría a tratar al grupo como propulsores de la escena techno-punk. El disco disparó al grupo y los hizo entrar de cabeza en los números 1 británicos y estadounidenses. Múltiples asociaciones por la defensa de los derechos de la mujer se lanzaron contra el grupo por el tema “Smack my bitch up” (traducción literal: métele de hostias a mi ramera), por contra Prodigy se defendió alegando que ellos no habían escrito las letras, sino las habían extraído de un disco de samplers de MC’s y argumentando que era una metáfora, en la que el significado se había malentendido, puesto que el verdadero mensaje radicaba en hacer las cosas con intensidad, como estar en un escenario. Algunas emisoras de radio defendieron la canción sin dejar de transmitirla, aún pasándola a emisiones nocturnas. El videoclip, muestra una imagen en primera persona de alguien que consume drogas, bebe alcohol y abusa de mujeres en una noche de fiesta con sorpresa final. El director del mismo dijo que había sacado la idea en una noche de fiesta en Copenague. La MTV tan sólo lo emitió de 01:00 a 05:00 de la madrugada.
Otra anecdótica discrepancia por la misma canción fue en un bolo conjunto con los Beastie Boys, en el que estos segundos pidieron a Prodigy que no tocaran el tema “Smack my bitch up” alegando que podía sentir mal. Por contra, Prodigy empezaron su actuación gritando “¡No querían que lo hiciéramos, pero así son las cosas, y nosotros hacemos lo que queremos!” seguido del tema, más alto e intenso que nunca. Este hecho fue escogido como uno de los actos en directo más memorables por una revista del sector.
Multinacionales del disco retiraron el LP de sus estanterías por considerar la promoción del disco ofensiva. Tiempo después, yo tengo el disco en mi colección y pienso “que se jodan”. Es un discazo que el tiempo, el reconocimiento, y la crítica, pasadas las aguas turbias, han puesto en su lugar: justo en la sección de los mejores discos de la historia, y por no decir de electrónica jamás montados. Pura energía, vitalidad, marcha, descontrol. Algo tan pequeño como un cangrejo dentro de los calzoncillos. Al principio duele, pero después no podrás parar de moverte.
Escrito por fibor
“The Brother’s gonna work it out” y de qué manera. Los dichos hermanos son Ton Rowlands y Ed Simons, dos jóvenes con inquietudes musicales por encima de las cuerdas y los tambores que se encontraron dónde y cuándo tenían que estar: Inglaterra, años ’90. Junto a grupos del momento y género como The Prodigy y Fatboy Slim (teóricos inventores del Big Beat), fueron causantes de que muchos no oyentes de música electrónica dieran el salto o se interesaran por algo que quizá hasta la fecha habían subestimado. No obstante, The Chemical Brothers se distancia a los nombrados en cuanto a calidad, puesto que quizá no han inventado ningún genero, pero sí han llevado la electrónica a nuevos horizontes. Además, están considerados y con razón, una de las mejores bandas en directo, cargados de pantallas, luces estroboscópicas, lásers y muchas imágenes psicodélicas combinadas muy inteligentemente con secuencias de espacios abiertos, como si de una ventana al mundo se tratara. Impresionante grupo de dúo sin desperdicio en sonido, ni en historia.
Escrito por fibor