“The Brother’s gonna work it out” y de qué manera. Los dichos hermanos son Ton Rowlands y Ed Simons, dos jóvenes con inquietudes musicales por encima de las cuerdas y los tambores que se encontraron dónde y cuándo tenían que estar: Inglaterra, años ’90. Junto a grupos del momento y género como The Prodigy y Fatboy Slim (teóricos inventores del Big Beat), fueron causantes de que muchos no oyentes de música electrónica dieran el salto o se interesaran por algo que quizá hasta la fecha habían subestimado. No obstante, The Chemical Brothers se distancia a los nombrados en cuanto a calidad, puesto que quizá no han inventado ningún genero, pero sí han llevado la electrónica a nuevos horizontes. Además, están considerados y con razón, una de las mejores bandas en directo, cargados de pantallas, luces estroboscópicas, lásers y muchas imágenes psicodélicas combinadas muy inteligentemente con secuencias de espacios abiertos, como si de una ventana al mundo se tratara. Impresionante grupo de dúo sin desperdicio en sonido, ni en historia.
Rowlands y Simons eran compañeros de colegio. Nacido a principios de los ’70, Rowlands despertó gran interés en Escocia y su sonido de gaita. Además, empezó a descubrir la música, ambiente en el que Simons llevaba ya tiempo sumergido. El álbum debut de Public Enemy cambió su vida (según palabras del propio hermano químico), junto a discos de New Order y otros sonidos electrónicos de la época además del hip hop. Rowlands estuvo en un conjunto antes de rejuntarse con Simons llamado Ariel, también de música electrónica, en Londres. Al desplazarse a Manchester, se reencontró con su amigo de la infancia en la universidad. Vivían juntos y ya empezaron a pinchar en pubs de Manchester, concretamente en uno conocido como Naked Under Leather, bajo el nombre de The 237 Turbo Nutters, seudónimo dado por la dirección de su domicilio. Con el éxito y la buena respuesta del público, cambiaron su nombre a The Dust Brothers, en honor al dúo de productores que conseguía muy buen resultado con los discos de los Beastie Boys. Siguieron trabajando en dúo, grabando nuevas pistas basadas en samplers de hip hop hasta que se les acabaron y fue entonces cuando empezaron a crear sus sonidos, samplers y loops propios. Grabaron un primer documento del que editaron 500 copias que no llegaron a distribuir en tiendas de Londres por la negativa de los dueños.
Acabaron sus estudios y en 1994 editaron su EP “Fourteenth Century Sky”, que contenía el impresionante tema “Chemical Beats” (que apareció en la banda sonora del videojuego Wipeout), sonido previo al estilo de Fatboy Slim. Además contenía una pista que reflejaba el otro lado, el lado más chill-out de los Chemical, “One Too Many Morning”, ambos temas recogidos posteriormente en su primer LP que nos ocupa. El sonido resultante sí cosechaba alabanzas. Los Dust Brothers se convertían en Djs residentes del pub Heavenly Social Club, local donde acudían a menudo Noel Gallagher y otras figuras del onda musical británica de los ’90. El éxito y reconocimiento los llevó en el año 1995 a una gira norteamericana con sorpresa.
The Dust Brothers visitaban EE.UU., tocando junto a Orbital y Underworld, además de en otros festivales europeos. Por la visita a EE.UU., los Dust Brothers originales conocieron de su existencia y les amenazaron con un pleito por el nombre registrado, motivo por el cual la pareja británica se planteó un cambio de nombre urgentemente. Fue entonces cuando morían los Dust Brothers y nacían los actuales Chemical Brothers, nombre que viene de su tema “Chemical Beats”.
En julio de 1995, los Chemical Brothers publican su primer álbum, Exit Planet Dust (¿nombre quizá dado por las circunstancias anteriores?). Entró en las listas británicas en el número 9. Vendió rápidamente más de un millón de copias por todo el mundo. Rápidamente recibieron una oferta que aceptaron de Virgin Records, y formaron su propio sello, Freestyle Dust. En enero del año siguiente ya era disco de oro.
Sin duda los Chemical Brothers son un dúo que generan muchas discrepancias. Los hay que nunca los escucharían, los hay que sí pero no gustan de todos sus discos, los hay que de absolutamente todos. Pero si algo hay en común entre estos dos, es que Exit Planet Dust es quizá el mejor álbum que han publicado jamás, con ese sonido fresco y nuevo del momento que todavía hoy suena innovador. Y es también el álbum que obligatoriamente deberían escuchar los que nunca los escucharían.
Escrito por fibor