The XX

Noviembre 7, 2009

thexxcoverDe vez en cuando, el oportunismo espacio-tiempo hace coincidir a individuos capaces de hacer de esa coincidencia algo grande. Este es el caso de The XX, cuatro veinteañeros británicos del sudoeste de London Capital City: el espacio fue Elliot School, escuela de la que han salido notables artistas, actores y músicos, como por ejemplo Peter Green (fundador de Fleetwood Mac) o Kieran Hebden (más conocido como Four Tet), mientras que el tiempo, en algún remoto momento de 2005.

Romy Madley, Baria Qureshi, Oliver Sim, Jamie Smith: cuatro nombres que a priori no significan nada. Exactamente lo mismo que debían significar los nombres de los miembros de Sonic Youth en sus inicios. Sólo por poner un ejemplo, eh. Oh, escándalo, ¿estará comparando a estos rookies con los grandes y no-sólo-ruido Sonic Youth? Porsupuesto que no. Pero sí creo que The XX, con este primer LP, demuestran unas ganas y una osadía por experimentar, probar, e intentar resultar diferentes. Exactamente igual que Sonic Youth en sus inicios. Con una diferencia: si Sonic Youth buscaba la diferencia en los distintos sonidos que podían extraer de la distorsión y saturación, The XX optan por la vía totalmente opuesta: un sonido limpio, minimalista a rabiar, dos guitarras prácticamente sin acordes (y en ocasiones tan sólo una), un bajo muy lineal, teclado “auxiliar” (que no me lea ningún teclista, porfavor), y una caja de ritmos con mucho gusto, gracias. Ah, claro, y dos voces que rozan la línea entre la sensualidad y la sensibilidad extrema. De esas que parecen decir, “acércate a tirarme los trastos que soy tímida”.

Poca broma y vamos con la estadística. The XX entraron directamente con su disco debut en el puesto 9º de la lista de Los Futuros 50 de la revista NME. El LP salió a la venta el último 17 de agosto y el 18, su single “Crystalised” ya era elegida canción de la semana. El próximo 9 de noviembre actúan en Barcelona (Razz 2) y las entradas están agotadas (no, yo no tengo una…). Y todo esto con una música cercana al chill-out, según algunos “indie” (esa extraña palabreja, sí), y según otros “dream-pop” (¿qué coño será eso?). En cualquier caso, esto puede querer decir que algo está cambiando. O simplemente que andamos tan estresados que necesitamos música capaz de relajarnos sin llegar al extremo de hacernos dormir de aburrimiento.

Porque XX no es un disco con el que aburrirse, nada más lejos, es un disco que cautiva, corto, sí (si hay alguna pega, es esa), pero que gracias a esta breve longitud nos deja con (muchas) ganas de más. Además que porqué quedarse corto, la voz femenina que nos canta al oído es toda una delicia (que bueno, el chico tampoco lo hace mal, vale), y construyen melodías pegadizas, pero no pegadizas al estilo radiofórmula, sino pegadizas de las que caminan contigo metiéndose en tu cama casi sin darte cuenta. Y no es poco meterse en la cama de alguien sin que éste se dé cuenta, y mucho menos con esas pintas de vestimenta oscura, triste, depresiva, rozando la antisociabilidad (eso sí, que no falte la gomina en el cabello). Pero no seremos nosotros quien juzgue, pues quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Es un disco que me ha recordado lo sano que es arriesgar, y que cuando sale bien, la sorpresa es todavía mayor, gratificante y satisfactoria. Claro que, no siempre nos salimos con la nuestra, pero mientras el riesgo sea tal como comprarse el disco de un grupo la primera vez que lo escuchas, ya ves tú. La única (segunda) pega que le podríamos poner al disco y al grupo, es que en su versión vinilo (que porcierto, suele ser más cara) incluyen un bonus track inexistente en el formato CD. Está claro que por muy “guays” que sean, lo que se lleva es lo que se lleva y las tendencias son las tendencias.

Siendo poco amigo de postear videos de llutub, y para que esta última crítica no haga mella en el santuario de alabanzas que he intentado levantar hacia The XX, os invito a explorar sobre este grupo y a escuchar su primer disco autoproducido (¡sí!).


For Emma, Forever Ago por Bon Iver

Octubre 3, 2009

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“And I told you to be patient, and I told you to be fine, and I told you to be balanced, and I told you to be kind”, con estas palabras empieza el estribillo de una de las canciones de este disco. Con estas mismas palabras empieza a ponerse la piel de gallina cada vez que suena la canción Skinny Love en mi equipo de música. For Emma, Forever Ago es el primer disco del grupo del cantautor norteamericano Justin Vernon, Bon Iver. Un interpréte que fue capaz de escupir sufrimiento y dolor en forma de nueve canciones preciosas capaces de transportarnos a un estado altamente emocional y sensible.

Tras la ruptura de la banda DeYarmond Edison, y de su larga relación afectiva con su novia mientras se encontraba sumergido en la lucha con la mononucleosis hepática que le había sido diagnosticada, Justin decidió trasladarse a la pequeña cabaña de su padre al norte de Wisconsin. Fue en busca de soledad y un clima frío que le ayudara a reponerse de los recientes acontecimientos, que le ayudaran a madurar y guardar reposo para sobreponerse a su enfermedad. Pasaba largos días mirando películas y series de televisión, entre ellas Doctor en Alaska, donde escuchó dos palabras que le gustaron: “bon hiver”, “buen invierno” en francés. Al principio, Justin lo transcribió como “boniverre” pero cuando investigó sobre el francés escrito decidió desestimar el nombre pues “hiver” le recordaba demasiado a “liver”, hígado en inglés, y la fuente de su enfermedad.

Poco a poco se fueron cociendo en su cabeza ideas que tomarían forma con un pequeño equipo de música que se había llevado a la cabaña: una vieja guitarra acústica Silvertone, un viejo micrófono Shure, y la vieja batería de su hermano. Además, se juntó con varios artilugios que según él cualquiera podría recopilar trasteando por el garaje de casa. Empezó a grabar acordes de guitarra, a los que sumaba melodías de voz tarareadas. Una vez tenía la melodía exacta que buscaba, empezaba a pensar en la letra de forma que las sílabas encajaran exactamente. A esto le sumaba acompañamientos de batería y muchos overdubs y loops de voz. Así recopiló un buen número de canciones autoproducidas que no pretendía publicar sino guardar para lo que pudiera surgir en un futuro. Sin embargo, dejándose llevar por las buenas críticas de sus amigos a los que había mostrado algo de su material, decidió editarlas tal y como estaban en forma de EP. Posteriormente, firmaría con el sello Jagjaguwar, que editaría las canciones como merecían en forma de LP. A partir de este momento, Justin decidió continuar con el proyecto Bon Iver sin contar con ingenieros ni productores pues consideraba que sería capaz de hacerlo todo por si mismo.

For Emma, Forever Ago es un disco intimista, sencillo, con un sonido que algunos medios han criticado diciendo que no se entienden las letras, e incluso que se escuchan los movimientos de la mano sobre el mástil de la guitarra por la escasez de postproducción. Sin embargo, yo considero que estos detalles lo convierten todavía en un disco más auténtico y que tan sólo con el tono de voz de Justin ya consigue suplir cualquier carencia de postproducción. Además, en algunos conciertos, incluso se han dado partituras y letras al público para que colaborasen cantando y llenando las canciones del sonido que se reproduce en el disco. Según Justin, ha hecho esto porque no quiere ser el clásico tipo con su guitarra delante de una audiencia, y porque las canciones pierden fuerza sin los overdubs. ¿Que pierden fuerza? Ni de coña, tan sólo hay que buscar alguna actuación de Bon Iver en youtube para darse cuenta que quizá pierdan resonancia, pero fuerza nunca jamás. Y mucho menos sentimiento, feeling.

De vez en cuando algún amigo me recuerda que en la música y en los buenos cantantes no todo es la pasión y la rabia contenida. Que hay que saber transmitir ese feeling. Sin duda este es un disco repleto de ese feeling, si es que lo asociamos con la emoción y el sentimiento. Hay quien dice que las mejores obras se crean en el peor momento de la vida de sus artistas. Y no siempre es así, pero en ocasiones es indudable que llevan razón.

Edito: marchando otra de yotuve.


Smash, por Offspring

Agosto 25, 2009

offspring_smash_frontTras un inmerecido descanso, volvemos a las andadas por la puerta grande.

Smash es –de por vida- un discazo. Así como Green Day tiene su Dookie, o Rancid tiene su …And out come the wolves, Offspring tiene este increíble Smash que sigue siendo su mayor éxito de ventas y el disco más vendido de la escena punk-rock independiente de los ’90 con más de 16 millones de copias en todo el mundo. Recientemente se ha reeditado en su versión remasterizada.

Si Ignition (1992) ya fue un disco que cubrió sobradamente las expectativas de productores de Epitaph y del propio grupo, lo que vendría dos años después no les cabría en las manos. En octubre de 1993 la banda alquiló durante dos meses los estudios de grabación Track Record en Hollywood para entrar a grabar nuevo material. Para fin de año, la nueva descarga musical ya estaba registrada y preparada para editar, masterizar, diseñar y triunfar. El 8 de abril de 1994, Smash salía a la venta.

El disco llegó a estar en el puesto número 4 de la Billboard Chart de EE.UU., todo un éxito para un grupo de escena independiente de la época. La mayor parte de la culpa la tuvieron los singles extraídos del LP: “Come out and play” fue quizá el que obtuvo mayor repercusión e inmejorables críticas, seguido de “Self esteem”, “Gotta get away” y “Bad habit”. Siendo todos ellos (pero sobretodo los dos primeros) carne de cañón para emisoras radiofónicas y empezando como una explosión repentina como lo hizo Nirvana con Nevermind, el disco agrupaba un sonido punk-rock oscuro (y un tema ska, sí, sí…), agresivo, pero lleno de melodías pegadizas que lo hubieran tachado de pop si no hubiera sido por la velocidad y la distorsión de sus guitarras.

Además, líricamente, las canciones son tan variadas como la vida misma, tratando temas sociales como la violencia y las armas en los colegios; otros, temas más emocionales, adolescentes tal vez, como la sumisión y la renuncia a la autoestima por la persona amada, e incluso temas personales o autobiográficos, pues según el propio Dexter (cantante de la banda), “Gotta get away”, a diferencia de “Self esteem” (al parecer ésta habla de un amigo suyo y no de él), trata la presión que sentía cercana la fecha del cierre de grabación del disco. Y otra cosa también dentro del aspecto lírico, el disco está muy bien construído a base de coros acertados. Qué importantes son los coros…

Sin duda, la insignia de este Smash, aparte de sus canciones, es la portada del album. Un esqueleto visionado como por X-Ray, que pretende transmitir la descarga que supone el contenido del disco: rabia, sentimientos de muerte, suicidio, violencia, más adicción y abuso. Vaya tela.

Smash fue el disco de la escena independiente más vendido después de Gish de The Smashing Pumpkins de 1991, y en 1994, uno de los discos más vendidos, junto al ya comentado Dookie de Green Day. En cualquier caso, todo lo que ocurriera después, es cuestionable. La trayectoria de Green Day y la de Offspring, aunque igualmente longevas y en activo más de 15 años después, dejaron de ser paralelas para de alguna forma divergir en distintos puntos. El resto es cuestión de gustos.

Aunque (sí, no puedo evitarlo) el siguiente Ixnay On The Hombre fuera un muy buen disco, no estaría más que un poco por debajo de Smash, siendo un producto nuevo tejido con el mismo patrón. Me atrevería a hipotizar públicamente que el propio grupo era consciente de esta estratagema y no del todo seguros de qué hacer después, decidieron tomarse un largo letargo de varios años hasta que apareciera Americana, y con él, videoclips en todos los canales de televisión y emisiones en todas las emisoras de música pop. Además (sí, se ha abierto la lata), en casi todo lo que vendría después, habría al menos una o dos canciones con clarísimas reminiscencias de este ENORME Smash. Y aquí me muestro condescendiente al utilizar la palabra “reminiscencias”.

En cualquier caso, y críticas aparte, Smash es brutal, increíble. Es un discazo y este grupo lo sabe pues por muy inestables que sean en directo se siguen apoyando mucho en lo que un día fueron aunque su frontman Dexter se cortara el pelo y dejara de dar botes y toque cada día menos la guitarra. Cada uno envejece a su manera y es totalmente respetable. Además, es de bien nacido el ser agradecido, y cuando no eres más que un niñato adolescente, guiri, en los EE.UU. y llevas, orgullosísimo de ti, tu camiseta achinada y hecha polvo de tu disco favorito del que un día fue tu grupo favorito, pegando botes escuchando a Bad Religion en un Warped Tour en San Francisco, y cada individuo que podría ser tu amigo si hubieras nacido en ese país demasiado grande, te para para darte la mano y decirte “Hey man, I like your shirt” y te levantan su dedo pulgar, tú con cara de tonto sólo puedes sonreír y asentir con la cabeza, y por dentro dar mil gracias por lo que un día fue y nunca jamás se volverá repetir. Un disco irrepetible de un grupo repetitivo.


The Empyrean, por John Frusciante

Mayo 11, 2009

empyreanEl 20 de enero de 2009 salió a la venta el 10º album de estudio en solitario de John Frusciante, guitarrista de los Red Hot Chili Peppers. Parecen muchos discos y lo cierto es que lo son para un guitarrista “a priori” tan ocupado con una banda de éxito. Sin embargo, si tenemos en cuenta que cinco de éstos se publicaron en un año y con una extensión rara vez superior a la media hora y de producción bastante minimalista, el listón rescinde un poco su altura. Además, los primeros dos discos son de calidad cuestionable (que me perdonen los fanáticos que proclaman el Niandra LaDes como su mejor disco), habiendo incluso retirado de la venta el segundo por el bajo nivel que presentaba y por las connotaciones del momento del artista. Así podríamos ir sacando punta a esta lista de discos en solitario hasta quedarnos con sólo tres LP’s: To record only water for ten days, Shadows collide with people, y The Empyrean.

The Empyrean fue registrado entre 2006 y 2008 y refleja una historia, conceptualmente, entre un individuo y sus otros Yo que en él habitan. Así, el propio Frusciante lo proclama como un album conceptual que hay que escuchar “a volumen muy alto y en una habitación a oscuras”. El disco ha recibido críticas notables por la prensa especializada, situándolo en la Billboard americana en el puesto 151 de salida y en las listas británicas en el 105. No se planea ninguna gira de presentación pues John prefiere dedicarse a seguir componiendo y escribiendo. The Empyrean cuenta con la colaboración de su amigo y compañero de banda, Flea, al bajo, también del miembro fundador de The Smiths John Marr y el habitual en sus discos Josh Klinghoffer, músico desde la adolescencia que también acompañó a los RHCP como guitarrista y corista auxiliar en la gira de Stadium Arcadium.

El disco presenta nueve temas originales y una versión de “Song to the siren”, del disco de 1970 de Tim Buckley, Starsailor. En cuanto al resto, canciones melódicas, con guitarras que nada tienen que ver con el funky que transmite a las seis cuerdas en su banda principal y grandes ejercicios de voz, desde falsete a otros registros y doblándose en múltiples pistas. Personalmente, destacaría del disco pistas como la introductoria “Before the beginning”, tema instrumental de nueve minutos con una de las guitarras más destacables de todo el LP y una batería a tempo tranquilo pero muy acertada. Además, “Unreachable”, “God” o “Dark/Light” son temas con una melodía muy acertada junto a multitud de efectos de sonido doblando la voz, delays de guitarra y mucha composición sobre teclado. Quizá uno de los mejores temas del disco sea “Central”, otro de los temas largos de más de siete minutos y quizá el gran éxito del album.

Con letras muy sinceras y personales, Frusciante sigue haciendo gala de su particular forma de ver la vida y sentir la energía que le rodea, quizá lagunas de su profundo contacto con las drogas duras en periodos pasados de su vida, pero gracias a las cuales ha logrado salir de ese profundo y temible pozo. Siguiendo con la canción “Central”, el loop lírico final que expresa “you gotta feel your lines” puede que sea el que mejor refleja este sentimiento, expresando la obligación del artista a sentir las letras que escribe. El loop completo dice así: “I’m dreading a time that is not near, as a man on a cross I have no fear, I can’t believe this words I’m saying, you gotta feel your lines, you gotta feel your lines…”.

Nuevamente, Frusciante muestra su talento musical incuestionable, aunque, otra vez, nuevamente, quizá sin llegar por igual a adeptos seguidores suyos y escépticos de su carrera en solitario. Algunos seguirán esperando el definitivo disco de John Frusciante que le catapulte al posible éxito que merece en solitario, pero el caso es que quizá ese disco definitivo no se pueda sintetizar en un compacto, sino que está disperso en toda su obra, junto a RHCP y en solitario. Un hombre con un mensaje claro, intimista, el que la vida que él ha conocido le ha mostrado. Pero obviamente, no todos vivimos la misma vida, y todavía menos de la misma manera, por lo que para alguien alejado del “mainstream” como él, su reconocimiento debería llevar años reafirmado. En cualquier caso, dudo que su intención de sacar un disco en solitario sea la de catapultarse a la fama, pues de alguien que ha renunciado a una Fender Signature Series en múltiples ocasiones, difícil sería concebir que el objetivo de la fama sea el suyo. Más bien el de la necesidad de expresarse creativamente y compartirlo.


Weezer, por Weezer

Abril 9, 2009

weezer-weezerblueTambién conocido como “el disco azul”, es el primer disco, homónimo, de Weezer, la banda formada en Los Angeles en 1992. Rivers Cuomo llevó al grupo a publicar su primer disco en 1994 y uno de los más exitosos del cuarteto californiano. Hoy por hoy, “Buddy Holly” sigue siendo una de las canciones del rock alternativo de los ’90 más tatarareada.

El primer concierto de Weezer fue teloneando a la banda de Keanu Reeves, bajista en los Dogstar. Grabaron su primer disco en New York City, en Electric Lady Studios, proceso durante el que cambiaron un miembro para consolidar el grupo: Rivers Cuomo (cantante y guitarrista), Matt Sharp (bajista y corista), Patrick Wilson (baterista y corista) y el nuevo Brian Bell (guitarrista y corista) que sustituía al miembro fundador Jason Cropper. En mayo de 1994 publicaban el disco con la intención de no editar ningún single y esperar a ver los resultados del boca-a-boca. No obstante, al poco de la publicación del album, un DJ de una emisora de radio de Seattle empezó a retransmitir “Undone – The Sweater Song”, y visto la buena respuesta del público en California, terminaron por editar la canción en formato CD-Single. Acto reflejo, realizaron un videoclip sencillo y económico con mucho éxito en la MTV.

El mismo director de su primer video, Spike Jonze, fue el encargado de dirigir el de su segundo single del disco, “Buddy Holly”. Aprovecharon el filón de una popular serie americana cómica de los ‘70, llamada Happy Days para representar una actuación en la cafetería de la serie. Con este segundo videoclip, fueron nominados a numerosos premios MTV y Grammy. Actualmente, el disco debut está certificado como triple platino y el más vendido del grupo en toda su carrera.

Tiempo después, los miembros de la banda afirmaron que sentían mucha impotencia en los inicios del grupo pues se consideraban muy buenos y tocaban a menudo en bares pequeños de Los Angeles, pero la respuesta del público era algo parecido a “largaros de aquí, queremos una banda de grunge”. Sin embargo, tiempo después sus pensamientos se vieron reafirmados con las cifras de ventas de discos, gracias a la promoción de la que al principio carecían y a la retransmisión radiofónica y televisiva de sus primeras canciones. Y toda esta situación se torna paradójica al tener en cuenta que el repertorio era exactamente el mismo, antes, durante y después.

Gran parte de la consolidación de su sonido es debido gracias al juego de voces que se esforzaron en mejorar durante los ensayos, en un principio por la comodidad que sentían que aumentaba cuando todo el peso de la voz cantante no radicaba en un solo individuo. Llegar a esta buena armonía de voces les supuso muchas horas de práctica y ensayo, acentuando el falsetto con el que uno de ellos tenía que cantar una octava por encima de Rivers, la voz principal.

La banda tuvo que recortar su repertorio de quince canciones a diez, las que finalmente entraron en el disco dejando el resto como material de b-sides. Su primera intención era auto-producir el disco pero fue bajo el consejo de Geffen Records que aceptaron grabar con Rick Ocasek como productor, quien les convenció de tocar con las pastillas del puente de sus guitarras en lugar de las graves de mástil.

La mayoría de las canciones están compuestas y escritas por su líder Rivers Cuomo y hablan sobre temas como el accidente de coche de su hermano, el alcoholismo, los amores rotos y los celos.

Tiempo después de su publicación el album recibió las críticas que merecía desde el principio, por ejemplo, los lectores de la revista Rolling Stones lo situaron como el 21º mejor disco de todos los tiempos, y Pitchfork Media lo situó entre los mejores 50 discos de los ’90.

“Uuuuiiiiuuuuu I look just like Buddy Holly, ohh oh…”.


Murmur, por R.E.M.

Marzo 31, 2009

rem-murmur-frontalR.E.M. es una banda de rock norteamericana formada en Athens (Georgia) en 1980, cuando Michael Stipe conoció a un dependiente en la tienda de discos de la ciudad, coleccionista de LP’s y guitarrista llamado Peter Buck, con el que tenía gustos musicales en común. Stipe dijo en una ocasión “al parecer, estaba comprando todos los discos que Peter guardaba para él”. Juntos se unieron a Mike Mills y Bill Berry en el bajo y la batería respectivamente, estudiantes de la universidad que ya habían tocado juntos anteriormente. Tocando en distintos pubs ganaron popularidad por la zona rápidamente, creando y propagando un estilo característico basado en los arpegios de guitarra y en la peculiar voz de Stipe. En una época en la que el punk a lo “Ramone” era que lo que estaba de moda, los R.E.M. consiguieron ser igualmente valorados como una banda no comercial sin recurrir a la agresividad musical ni a pintas y actitud insultantes. Así, terminaron por convertirse en la banda modelo de muchas bandas por venir como Nirvana, y estrechamente relacionadas también con Sonic Youth o los Pixies, pues a pesar de la diferencia sonora, el espíritu era el mismo.

Con el cuarteto formado, decidieron trabajar algunas canciones en común pero sin ningún proyecto serio en mente. Stipe puso distintos nombres al grupo, desde “Twisted Kites” hasta “Negro Wives”, pasando por “Cans of Piss”. Finalmente, se decidió por R.E.M. tras una búsqueda arbitraria en el diccionario, siglas referidas a Rapid Eye Movement, dícese de un normal movimiento veloz de los ojos en estado de sueño. El proyecto creció en motivación y los miembros dejaron los estudios para dedicarse plenamente a la banda. Ganaron popularidad en Athens casi instantáneamente y lograron un manager (Jefferson Holt) que los conoció en una actuación y quedó prendido por su talento. En 1980 salieron de gira por los estados del sur, movilizando cada vez a mayores masas y estableciendo un circuito de conciertos de bandas pequeñas en pubs que ningún grupo había establecido todavía, ayudando a abrir camino a muchas bandas emergentes todavía no formadas en la época. En 1981 ya habían grabado su primer single, “Radio Free Europe”, del que editaron mil unidades que se agotaron en seguida. A pesar de la corta distribución, la canción fue elegida entre los diez mejores singles del año por el New York Times.

En mayo de 1982, la banda firmaba con I.R.S. Records, con los que editaron su primer EP, Chronic Town. La revista NME trató el sonido R.E.M. como “un sonido puro, no forzado, natural y fluido”. En diciembre del mismo año ya se encerraban a grabar su primer LP.

Stephen Hague fue el productor elegido por I.R.S. Records para grabar con R.E.M., no obstante, la cosa no acabó de funcionar y tras una sesión en la que repitieron el tema “Catapult” numerosas veces, el baterista Berry acabó desquiciado. En ese momento decidieron pedir al sello que les dejaran grabar con Mitch Easter, el mismo productor con el que registraron el EP. El sello les permitió hacer un día de prueba por lo que la banda se desplazó al norte de California, donde grabaron “Pilgrimage”. Al escuchar la grabación, I.R.S. Records les dejó grabar con Easter y su ayudante Dixon. Así, R.E.M. se instalaron en los Reflection Studios del norte de California a grabar en enero de 1983.

Por el tiempo que ya habían tocado juntos y los numerosos bolos, muchas de las canciones salían bien por sí solas. Además, el grupo acordó buscar un sonido atemporal, alejándose de los clichés del rock como los solos de guitarra y el uso de modernos sintetizadores, muy populares por aquel entonces. Además, Berry insistió en grabar la batería aparte en una habitación insonorizada, práctica muy común en el pasado que ya no se solía realizar. No hubo problema con ninguno de los condicionantes, siendo el mayor contratiempo la necesidad de regrabar la toma de voces de algunas canciones.

En abril de 1983, Murmur vería la luz, llegando al puesto 36 de la Billboard album chart de los EE.UU. A pesar del buen recibimiento y la alta expectativa del disco, no se convirtió en disco de oro hasta 1991. Aún y así, la prensa especializada no se quedó corta en alabanzas en el momento de su publicación, situándolo, en el caso de la revista Rolling Stone, como el mejor disco de 1983, por encima del War de U2, el Thriller de Michael Jackson, o el Synchronicity de The Police. En 1989, la misma revista lo situaría como el 8º mejor album de los ’80 en una lista de 100, y en el 2003, en el puesto 197 de los mejores 500 discos de todos los tiempos.

De lejos es bien sabido que mi simpatía por la revista Rolling Stone no es especialmente agraciada, y a menudo cuestiono su criterio, pero el caso es que Murmur no sólo ha sido elegido en puestos tan honorables de listas interminables de discos por ellos, sino otros medios como la televisión VH1 (que lo situó en el 92º mejor disco de todos los tiempos) o la revista Pitchfork Media (5º mejor album de los ’80) también lo avalan. Murmur es un disco que como ellos mismos pretendían ha acabado convirtiéndose en un disco atemporal. Y así el sonido R.E.M., pues haciendo mías palabras de Iván Ferreiro (precisamente publicadas en la revista Rolling Stone…), “con R.E.M. me pasa como con Radiohead, nunca encontrarás un pastel de mierda dentro de sus discos”.


Pablo Honey, por Radiohead

Marzo 11, 2009

radiohead-pablo-honey(Este artículo se lo voy a dedicar a mi pequeña-gran amiga ellen)

O los anteriormente conocidos como “On a Friday”, en 1993 publicaron su primer LP, un primer disco más que notable que a pesar de su claro sonido pop-rock británico alternativo (sólo por poner unos cuantos adjetivos…) ya denotaba señales de que ese pop-rock no era nada convencional. A su vez, también reflejaba ciertos indicios que podían hacer preveer una evolución alejada de todo sonido estándar… o más conocido como comercial.

Muchos conoceréis este disco por su evidente exitoso single “Creep”, pero lejos de esta canción hay numerosas que merecen una especial atención, entre ellas, a mi entender la genial e irrepetible “Stop whispering”, pero también podríamos nombras otras como “Thinking about you” o “Anyone can play guitar” (una frase que porcierto sin saberlo habremos repetido muchos guitarristas haciéndola nuestra).

Pablo Honey muestra en la portada al recién nacido de una pareja amigos del grupo y su título viene de una frase pronunciada por un dúo de cómicos norteamericanos, Jerky Boys, que simulando una conversación telefónica decían “Pablo, Honey? Please come to Florida!” (parte del gag). Pero como veníamos diciendo, Radiohead antes eran On a Friday y se llamaban así dando honor al día de la semana en que ensayaban. Tras un parón de estudios universitarios, retomaron la marcha trabajando una larga lista de canciones de su líder Thom Yorke. Publicaron un par de EP’s sin éxito.

Un año antes de publicar Pablo Honey ya habían grabado Creep, el tema que encabezaría el disco. Según Collin Greenwood (bajista de la banda), la canción fecha de finales de los ’80 cuando Yorke la escribió estando en la universidad y la utilizaban como una inyección de moral para continuar con el grupo. Al parecer, en 1992, grabaron Creep apenas sin proponérselo y el hermano solista Greenwood intentó boicotearla pues ya había agotado su gusto por esa canción. Inexplicablemente, el productor de entonces encontró que esos ruidos extraños quedaban sublimes en el resultado final. Así, la canción que de entrada parecía un cover de Scott Walker (ídolo de la banda) terminó convirtiéndose en un CD-Single exclusivo, eso sí, con igualmente pocas ventas pero empezando a causar ruido: Radio 1 se negó a retransmitirla por considerarla demasiado depresiva.

Según la banda, al publicarse el disco en 1993, tenían la sensación de que más que un álbum debut era un disco recopilatorio de una banda sin nombre de todas las canciones que habían estado trabajando hasta la fecha. En realidad, la grabación fue muy rápida pues llevaban años tocando las mismas canciones.

Con el disco en la calle, la crítica no fue especialmente receptiva salvo algunas publicaciones especializadas del tipo Rolling Stone, que generalmente les daban valoraciones positivas. A mediados de 1993, “Creep” se había convertido en un hit en los EE.UU. y llegó al nº 7 de las listas en Inglaterra. En detrimento del resto del disco, “Creep” se hizo incontrolablemente popular, tratando la canción como la evolución del grunge hacia un sonido más exquisito. Radiohead pasó a ser visto el Nirvana-británico, ya que además compartían referencias como los Pixies o R.E.M. Pero todo esto no era más que una espiral en la que el grupo se sentía atrapado, sin poder escapar de la sombra de “Creep”, viendo como buena parte del público de sus conciertos abandonaba tras escuchar la canción sin prestar atención al resto del repertorio. Algo parecido pasó con la canción “Prove Yourself” cuand Yorke se dio cuenta que el público coreaba parte del estribillo que hace apología a la muerte. A partir de mediados de los ’90, el grupo decide erradicar el rastro de “Creep” y borrarla de sus actuaciones en directo, así como de sus compilaciones de videos musicales, sin retomarla hasta ya adentrado el milenio 2000.

A pesar de esto, la banda no reniega del disco, considerándolo un buen disco teniendo en cuenta el poco conocimiento musical que tenían en la época. En cualquier caso, ya no se sienten identificados con el mensaje pesimista de “Creep”, eso sin duda. Para la banda, el mejor tema de Pablo Honey es “Blow out” pero sin embargo, ellos mismos tratan su segundo disco, The Bends, como el primero de todo lo que sería Radiohead con los años.

En cualquier caso, hoy por hoy, Pablo Honey se sigue vendiendo a raudales y por algo será. Aunque sea un disco que entra en muchas estanterías por “Creep”, escucharlo es descubrir una caja de bombones sin descripción de cada variedad. Además, estoy seguro que Nevermind también entró en muchas estanterías por “Smells like teen spirit” y quizá sea la peor del disco (uuh, ¿qué ha dicho? cuidado, cuidado… muahaha). Pablo Honey es una prueba empírica más de que toda gran idea u obra tiene un buen comienzo.

P.D.: y cabe aplaudir a la banda por sus santos cojones, pues en el concierto en el Daydream Fest. de Barcelona no tocaron ni “Creep”, ni “Karma Police”, ni “No surprises”, y nosotros que estuvimos allí no tenemos ni un sólo reproche, más bien, no pudimos más que aplaudir e intentar digerir el pedazo de espectáculo que acabábamos de ver.


Nevermind, por Nirvana

Enero 19, 2009

nevermindPublicado el 24 de septiembre de 1991, provocó La Gran Sorpresa (así, en mayúsculas) entre los miembros de la banda, su productor Butch Vig y del sello discográfico Geffen Records, pues en enero de 1992, ya había desbancado el disco Dangerous de Michael Jackson, el Rey del Pop. El hit single “Smells like teen spirit” y su videoclip, resultó uno de los temas más importantes del año y de la década, todavía hoy idolatrados. La prensa especializada se deshizo en elogios y tan sólo la revista Rolling Stone y el diario The Boston Globe se mantuvieron escépticos respecto al disco y al grupo. El tiempo hizo que se retractaran.

Nirvana es una banda de Aberdeen, Washington. La formaron su vocalista y guitarrista Kurt Cobain y su amigo y bajista Krist Novoselic. Firmaron por el sello independiente Sub Pop de Seattle y en 1989 publicaron su primer LP, Bleach con Chad Channing en la batería. El disco tenía un tema que se desmarcaba de la tónica y que sería un éxito, de sonido pop, “About a girl”. En 1990, Channing dejó la banda y fue en un concierto del grupo de hardcore punk, Scream, donde Kurt y Krist se quedaron con la boca abierta al ver a un jovencísimo Dave Grohl tocando la batería con una energía jamás vista. Fue al separarse el grupo Scream que Grohl recordó aquellos dos jóvenes que había conocido en un bolo y decidió llamarlos para desplazarse a Seattle (donde se habían instalado los Nirvana) para tener una audición con ellos. Las piezas encajaron por sí mismas.

Mientras, Cobain era una máquina de componer canciones, influenciado por grupos como R.E.M. y los Pixies, buscando el minimalismo y escribiendo con cierto rencor por la imagen que el sello Sub Pop estaba transmitiendo de su grupo, utilizando Nirvana como la bandera de un nuevo sonido, de un nuevo espíritu, estandarte de las nuevas juventudes. Problemas económicos desestabilizabarían el sello discográfico y Nirvana decidiría abandonar el barco a tiempo, fichando por Geffen Records más adelante, sello que llevaba a bandas que el grupo idolatraba como Sonic Youth.

En la primavera de 1990, tras un sorteo de productores, la banda escogió a Butch Vig, asesorados por el director de Sub Pop y por gustarles el sonido que el productor había conseguido con anteriores discos de otros grupos como Killdozer. “Queremos sonar tan heavy como este disco…”. En abril la banda se trasladó a Wisconsin para grabar.

Muchos de los temas se ultimaron durante la grabación, así como letras de las canciones. Grabaron ocho temas, incluida una versión de “Here she comes now” de la Velvet Underground, hasta que Cobain se quedó afónico durante la grabación del tema “Lithium”.

Pasaron meses sin que el productor tuviera noticias del grupo, tiempo en el que estuvieron sondeando mayores sellos discográficos con las últimas grabaciones. Finalmente, este fue el momento en el que ficharon por Geffen, y no contentos con los productores propuestos por el sello, decidieron traerse a Vig a los estudios de Los Angeles. Con la excitación y el nerviosismo propio de grabar en un gran sello con 65,000$ de presupuesto, la presencia del productor con el que se sentían cómodos ayudaba a estabilizar el ambiente.

Trabajaban de ocho a diez horas diarias durante la grabación, probando con la base musical dos o tres veces de una canción. Si la cosa no marchaba, pasaban a otra. Novoselic y Grohl grababan las pistas de bajo y batería con facilidad pero tenían que insistir más con Cobain, que tenía dificultades con algunos arreglos de guitarra, y sobretodo escribiendo las letras (algunas se terminaban minutos antes de la grabación) y cantándolas. Por el tipo de voz y las palabras que Cobain usaba, el productor decidió crear segundas y terceras pistas de voz en forma de eco para resaltar y ayudar al estado final. Cobain rehusaba esta opción, pero sabiendo que era fan de los Beatles, Vig sólo tuvo que decirle que John Lennon lo hacía en gran cantidad de grabaciones. Según el productor, la actitud de Cobain era siempre dificultosa. Se mostraba estupendo, activo y con iniciativa durante la primera hora de un día de grabación, pero tranquilamente podía cambiar de forma radical para pasar el resto de la sesión sentado en una esquina sin decir nada.

Finalizada la grabación, pasaron a la mezcla de pistas, por la que manejaron varios nombres. Se tenía en mente al mezclador de R.E.M. y otros grupos, pero el temor de Cobain a que el resultado final pareciera propio de uno de estos grupos y no de Nirvana, le llevó a contar con Andy Wallace, mezclador de Slayer.

Al terminar las sesiones, el grupo decidió poner el tema “Endless, nameless” al final de la canción “Something in the way”, pero por algún despiste de Wallace, no se incluyó en las primeras impresiones del disco. Al caer Cobain en el error, llamó a los directivos que rápidamente rectificaron.

Geffen Records confiaba en vender unas 250,000 copias del disco, misma cantidad que había conseguido vender el disco Goo, primero con el sello de los Sonic Youth. Nevermind se agotó rápidamente en el noroeste de EE.UU. y las ventas aumentaron exponencialmente durante los siguientes meses, sobretodo por el creciente éxito del tema “Smells like teen spirit”. Rápidamente se convirtió en disco de oro, premio que no pareció importar a la banda. Según Krist “Sí, está guay… supongo”.

La banda se lanzó de gira por Europa, donde se sorprendieron por la repercusión de Nevermind y de su single. “Smells like teen spirit” sonaba a todas horas en radios y televisiones y las entradas de sus conciertos se agotaban a los pocos días de salir a la venta.

En enero del año siguiente, ya vendían 300,000 copias semanales. “Come as you are”, “Lithium” y “In Bloom” fueron los siguientes singles.

Música
Cobain pretendía que la música de Nevermind sonara a patinadores de costa de ciudad molestados por el grupo Black Flag, precursor del sonido agresivo en los EE.UU. y actuaciones polémicas. Fue un paso más del objetivo musical de Cobain, “unir la melodía y composición de los Beatles con el sonido de Black Sabbath”. La revista Guitar World dijo que la guitarra de Cobain en Nevermind dictó el patrón del sonido de los noventa.

Letras
Grohl afirmó que Cobain le dijo en una ocasión “la música viene primero, después la letra”, y que por eso se enfatizaba tanto la melodía por encima del contenido. El productor Butch Vig contaba que “a menudo no podías dar un sentido a sus letras, sólo flipabas en cómo le gritaba al infierno”. El propio Cobain se quejó respecto al sentido que los periodistas atribuían a sus letras relacionándolas con teorías freudianas, “cuando casi nunca eran capaces de transcribirlas correctamente”. Charles R. Cross, autor de la biografía de Kurt Cobain, anunció que muchas de las letras mostraban resentimiento por la finalización de una relación amorosa de Cobain con Tobi Vail, resentimiento propio de semejante persona emocional como era él.

Disco
El nombre original de Nevermind era Sheep. Cobain propuso este título por su visión de la gente que finalmente compraría el disco, e incluso escribió el falso eslogan “porque tú no lo quieres; porque el resto lo son”. El estrés durante la grabación hizo que Cobain acabara harto de este nombre y finalmente decidió llamarlo Nevermind, “no importa”, que reflejaba su actual postura respecto al título del álbum.

La portada de Nevermind le vino a la mente por un programa de recién nacidos bajo el agua que Cobain vio con Grohl. Tras consultar con bancos fotográficos, el alquiler anual que pedían por los derechos de autor era desmesurado así que mandaron tirar la foto a un fotógrafo. Tras cinco sesiones con niños diferentes, el escogido fue Spencer Elden, el hijo de un amigo del fotógrafo. Geffen Records aceptó la propuesta pero contemplaban la posibilidad de quitar el pene del niño de la imagen. Cobain acordó sólo hacerlo si encima del mismo, en la portada, añadían una pegatina con las palabras “si estás ofendido por esto, debes ser todo un pedófilo en potencia”. Recientemente, se realizó la foto con el mismo niño con su edad actual, 17 años, con la diferencia de que en esta ocasión, Spencer aparecía en bañador.

La contraportada muestra la imagen de un mono sobre un collage hecho por Cobain, con imágenes de ternera de un anuncio comercial, imágenes de la película Inferno de Dante y fotografías de vaginas enfermas.

Nevermind es un disco excelente que merece de largo un especial de extensión del artículo a la hora de hablar sobre él. Y estoy seguro que todos los que hayáis llegado hasta aquí compartís mi opinión. Es El Disco de la generación de los ’90, de todos aquellos músicos y aficionados con empatía por el grunge, que promocionó un sonido único, especial, distinto. Fuerza y rabia, a la vez que ternura, provinente de un ser extremadamente talentoso y sensible. Con pocas nociones musicales, sin necesidad de ser virtuosos del instrumento, Nirvana lograron cambiar el rumbo del rock de los ’90. Lograron crear una etapa más, un nuevo capítulo, con nada que envidiar a épocas anteriores como los ’60 o ’70. Faltan palabras para explicar lo que el disco simboliza. Y es un disco atemporal del que uno no se puede aburrir, así como casi todos los discos de Nirvana, pero sin duda, éste es especial. Sobre todo lo que vino después, ya se sabe. Sobre In Utero y Unplugged in New York, ya habrá tiempo de hablar. Sobre lo que pasó con sus miembros, tras el fin de Nirvana, Novoselic decidió continuar dedicándose a la música, pero a otro nivel, mucho menos ostentoso. Dave Grohl se convirtió en el vocalista y guitarrista de los exitosos Foo Fighters. Sobre Kurt Cobain… no hace falta decir nada más.

Nevermind es un disco [Espacio reservado al adjetivo final que describa mis sentimientos respecto al disco y que todavía no ha sido inventado... hasta entonces, increíble].


The Fat Of The Land, por The Prodigy

Enero 15, 2009

fat-of-the-landConsiderado uno de los mejores álbumes de música electrónica de todos los tiempos. Entró en el libro Guinness en 1999 como el disco de ventas más rápido en el Reino Unido. Debutó en el número 1 de la Billboard 200 de EE.UU., cosa que nunca había pasado con un disco de música electrónica. Está, según numerosas revistas, entre los 100 mejores álbumes de la historia (y en muchos casos en un puesto superior al 20), además de incluirse en el libro de los 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. Incluso Gene Simmons, cofundador de Kiss, versionó el tema “Firestarter” en su disco en solitario Asshole. Sin duda, Prodigy, con este disco demostró que eran los verdaderos peces gordos.

Aparte de todos estos datos alabadores, el disco de Prodigy también generó gran controversia, sobretodo por sus videoclips de temas como “Firestarter” o “Smack my bitch up”, pero bien sabemos, que el escándalo junto a buen contenido, es parte del resultado del éxito. Hoy por hoy, han vendido más de 16 millones de discos en todo el planeta. Veamos cómo surgió este gran disco.

The Prodigy se formó en Essex, Inglaterra, en 1990. Comenzó con el sueño de un joven Liam Howlett, creando una maqueta de 10 temas en su casa con un sintetizador y presentándoselo a XL Recordings. El disco gustó y en Febrero de 1991 se editó un maxi de 12’’ del tema “What Evil Lurks”. Liam decidió llamar a su proyecto Prodigy en honor a su primer y humilde sintetizador analógico, el Mood Prodigy.

Liam fichó a Keith Flint y Leeroy Thornhill para que le dieran vocales y este segundo algo de teclados. Así, los Prodigy protagonizaron la escena rave de Inglaterra durante principios de los ’90 y dominaron todo el sonido underground de fiestas clandestinas hasta largas horas de la mañana. No obstante, la repercusión en los medios continuaba siendo mínima. Fueron un grupo respetado y valorado en toda la escena underground pero que pasaba desapercibido por el sector y en muchos casos incluso infravalorado, o objeto de burla (como los Pistols en su día… nunca aprenderemos).

El maxi “Charly” (de una temática relacionada con la cocaína, al estilo “Charly dice”), pronto dio lugar a su primer LP, Experience. Con un sonido dirigido hacia el hardcore electrónico, Prodigy se fue distanciando de la movida rave juvenil, que empezaba a ser perseguida por las autoridades británicas. En cualquier caso, quizá para calmar su conciencia por apartarse de la movida rave, Howlett publicó un disco vinilo blanco, de forma anónima, bajo el título “One love”. Era un disco hipnótico, machacón, que hacían las delicias de todos los desengañados con la huida de Prodigy de sus salas clandestinas. Finalmente, cuando el grupo reconoció su autoría por este LP, muchos críticos y chavales aficionados del underground se quedaron con cara de circunstancia. El grupo que les había dado la espalda seguía ahí, en la sombra, moviendo los hilos y alimentando con la misma música que lo habían hecho hasta la fecha. Nunca es tarde para perdonar.

En 1994 publicaban su segundo LP, Music for the Jilted Generation con el temazo “Voodoo People”. Entró directamente en el número 1 de la lista de ventas británica. El disco reflejaba un proceso de maduración del grupo abriendo su electrónica a otros estilos, sin sonar ñoña, pero sí combinando e investigando con otras movidas duras del techno. Además, recibió las primeras nominaciones para premios en forma de reconocimiento. Howlett aprovechó para aclarar que su objetivo seguía siendo el de hacer de Prodigy música difícil de escuchar para el oído sensible, sin firmar ningún compromiso con las casas de discos comerciales.

En 1997 publican su tercer y esperado LP, The Fat Of The Land. El disco era un paso más (o dos o tres) hacia esa amplitud de registros, emfatizando las vocales al estilo punk de Flint, motivo por el cual se empezaría a tratar al grupo como propulsores de la escena techno-punk. El disco disparó al grupo y los hizo entrar de cabeza en los números 1 británicos y estadounidenses. Múltiples asociaciones por la defensa de los derechos de la mujer se lanzaron contra el grupo por el tema “Smack my bitch up” (traducción literal: métele de hostias a mi ramera), por contra Prodigy se defendió alegando que ellos no habían escrito las letras, sino las habían extraído de un disco de samplers de MC’s y argumentando que era una metáfora, en la que el significado se había malentendido, puesto que el verdadero mensaje radicaba en hacer las cosas con intensidad, como estar en un escenario. Algunas emisoras de radio defendieron la canción sin dejar de transmitirla, aún pasándola a emisiones nocturnas. El videoclip, muestra una imagen en primera persona de alguien que consume drogas, bebe alcohol y abusa de mujeres en una noche de fiesta con sorpresa final. El director del mismo dijo que había sacado la idea en una noche de fiesta en Copenague. La MTV tan sólo lo emitió de 01:00 a 05:00 de la madrugada.

Otra anecdótica discrepancia por la misma canción fue en un bolo conjunto con los Beastie Boys, en el que estos segundos pidieron a Prodigy que no tocaran el tema “Smack my bitch up” alegando que podía sentir mal. Por contra, Prodigy empezaron su actuación gritando “¡No querían que lo hiciéramos, pero así son las cosas, y nosotros hacemos lo que queremos!” seguido del tema, más alto e intenso que nunca. Este hecho fue escogido como uno de los actos en directo más memorables por una revista del sector.

Multinacionales del disco retiraron el LP de sus estanterías por considerar la promoción del disco ofensiva. Tiempo después, yo tengo el disco en mi colección y pienso “que se jodan”. Es un discazo que el tiempo, el reconocimiento, y la crítica, pasadas las aguas turbias, han puesto en su lugar: justo en la sección de los mejores discos de la historia, y por no decir de electrónica jamás montados. Pura energía, vitalidad, marcha, descontrol. Algo tan pequeño como un cangrejo dentro de los calzoncillos. Al principio duele, pero después no podrás parar de moverte.


Exit Planet Dust, por The Chemical Brothers

Enero 12, 2009

exitplanetdust“The Brother’s gonna work it out” y de qué manera. Los dichos hermanos son Ton Rowlands y Ed Simons, dos jóvenes con inquietudes musicales por encima de las cuerdas y los tambores que se encontraron dónde y cuándo tenían que estar: Inglaterra, años ’90. Junto a grupos del momento y género como The Prodigy y Fatboy Slim (teóricos inventores del Big Beat), fueron causantes de que muchos no oyentes de música electrónica dieran el salto o se interesaran por algo que quizá hasta la fecha habían subestimado. No obstante, The Chemical Brothers se distancia a los nombrados en cuanto a calidad, puesto que quizá no han inventado ningún genero, pero sí han llevado la electrónica a nuevos horizontes. Además, están considerados y con razón, una de las mejores bandas en directo, cargados de pantallas, luces estroboscópicas, lásers y muchas imágenes psicodélicas combinadas muy inteligentemente con secuencias de espacios abiertos, como si de una ventana al mundo se tratara. Impresionante grupo de dúo sin desperdicio en sonido, ni en historia.

Rowlands y Simons eran compañeros de colegio. Nacido a principios de los ’70, Rowlands despertó gran interés en Escocia y su sonido de gaita. Además, empezó a descubrir la música, ambiente en el que Simons llevaba ya tiempo sumergido. El álbum debut de Public Enemy cambió su vida (según palabras del propio hermano químico), junto a discos de New Order y otros sonidos electrónicos de la época además del hip hop. Rowlands estuvo en un conjunto antes de rejuntarse con Simons llamado Ariel, también de música electrónica, en Londres. Al desplazarse a Manchester, se reencontró con su amigo de la infancia en la universidad. Vivían juntos y ya empezaron a pinchar en pubs de Manchester, concretamente en uno conocido como Naked Under Leather, bajo el nombre de The 237 Turbo Nutters, seudónimo dado por la dirección de su domicilio. Con el éxito y la buena respuesta del público, cambiaron su nombre a The Dust Brothers, en honor al dúo de productores que conseguía muy buen resultado con los discos de los Beastie Boys. Siguieron trabajando en dúo, grabando nuevas pistas basadas en samplers de hip hop hasta que se les acabaron y fue entonces cuando empezaron a crear sus sonidos, samplers y loops propios. Grabaron un primer documento del que editaron 500 copias que no llegaron a distribuir en tiendas de Londres por la negativa de los dueños.

Acabaron sus estudios y en 1994 editaron su EP “Fourteenth Century Sky”, que contenía el impresionante tema “Chemical Beats” (que apareció en la banda sonora del videojuego Wipeout), sonido previo al estilo de Fatboy Slim. Además contenía una pista que reflejaba el otro lado, el lado más chill-out de los Chemical, “One Too Many Morning”, ambos temas recogidos posteriormente en su primer LP que nos ocupa. El sonido resultante sí cosechaba alabanzas. Los Dust Brothers se convertían en Djs residentes del pub Heavenly Social Club, local donde acudían a menudo Noel Gallagher y otras figuras del onda musical británica de los ’90. El éxito y reconocimiento los llevó en el año 1995 a una gira norteamericana con sorpresa.

The Dust Brothers visitaban EE.UU., tocando junto a Orbital y Underworld, además de en otros festivales europeos. Por la visita a EE.UU., los Dust Brothers originales conocieron de su existencia y les amenazaron con un pleito por el nombre registrado, motivo por el cual la pareja británica se planteó un cambio de nombre urgentemente. Fue entonces cuando morían los Dust Brothers y nacían los actuales Chemical Brothers, nombre que viene de su tema “Chemical Beats”.

En julio de 1995, los Chemical Brothers publican su primer álbum, Exit Planet Dust (¿nombre quizá dado por las circunstancias anteriores?). Entró en las listas británicas en el número 9. Vendió rápidamente más de un millón de copias por todo el mundo. Rápidamente recibieron una oferta que aceptaron de Virgin Records, y formaron su propio sello, Freestyle Dust. En enero del año siguiente ya era disco de oro.

Sin duda los Chemical Brothers son un dúo que generan muchas discrepancias. Los hay que nunca los escucharían, los hay que sí pero no gustan de todos sus discos, los hay que de absolutamente todos. Pero si algo hay en común entre estos dos, es que Exit Planet Dust es quizá el mejor álbum que han publicado jamás, con ese sonido fresco y nuevo del momento que todavía hoy suena innovador. Y es también el álbum que obligatoriamente deberían escuchar los que nunca los escucharían.