The XX

thexxcoverDe vez en cuando, el oportunismo espacio-tiempo hace coincidir a individuos capaces de hacer de esa coincidencia algo grande. Este es el caso de The XX, cuatro veinteañeros británicos del sudoeste de London Capital City: el espacio fue Elliot School, escuela de la que han salido notables artistas, actores y músicos, como por ejemplo Peter Green (fundador de Fleetwood Mac) o Kieran Hebden (más conocido como Four Tet), mientras que el tiempo, en algún remoto momento de 2005.

Romy Madley, Baria Qureshi, Oliver Sim, Jamie Smith: cuatro nombres que a priori no significan nada. Exactamente lo mismo que debían significar los nombres de los miembros de Sonic Youth en sus inicios. Sólo por poner un ejemplo, eh. Oh, escándalo, ¿estará comparando a estos rookies con los grandes y no-sólo-ruido Sonic Youth? Porsupuesto que no. Pero sí creo que The XX, con este primer LP, demuestran unas ganas y una osadía por experimentar, probar, e intentar resultar diferentes. Exactamente igual que Sonic Youth en sus inicios. Con una diferencia: si Sonic Youth buscaba la diferencia en los distintos sonidos que podían extraer de la distorsión y saturación, The XX optan por la vía totalmente opuesta: un sonido limpio, minimalista a rabiar, dos guitarras prácticamente sin acordes (y en ocasiones tan sólo una), un bajo muy lineal, teclado “auxiliar” (que no me lea ningún teclista, porfavor), y una caja de ritmos con mucho gusto, gracias. Ah, claro, y dos voces que rozan la línea entre la sensualidad y la sensibilidad extrema. De esas que parecen decir, “acércate a tirarme los trastos que soy tímida”.

Poca broma y vamos con la estadística. The XX entraron directamente con su disco debut en el puesto 9º de la lista de Los Futuros 50 de la revista NME. El LP salió a la venta el último 17 de agosto y el 18, su single “Crystalised” ya era elegida canción de la semana. El próximo 9 de noviembre actúan en Barcelona (Razz 2) y las entradas están agotadas (no, yo no tengo una…). Y todo esto con una música cercana al chill-out, según algunos “indie” (esa extraña palabreja, sí), y según otros “dream-pop” (¿qué coño será eso?). En cualquier caso, esto puede querer decir que algo está cambiando. O simplemente que andamos tan estresados que necesitamos música capaz de relajarnos sin llegar al extremo de hacernos dormir de aburrimiento.

Porque XX no es un disco con el que aburrirse, nada más lejos, es un disco que cautiva, corto, sí (si hay alguna pega, es esa), pero que gracias a esta breve longitud nos deja con (muchas) ganas de más. Además que porqué quedarse corto, la voz femenina que nos canta al oído es toda una delicia (que bueno, el chico tampoco lo hace mal, vale), y construyen melodías pegadizas, pero no pegadizas al estilo radiofórmula, sino pegadizas de las que caminan contigo metiéndose en tu cama casi sin darte cuenta. Y no es poco meterse en la cama de alguien sin que éste se dé cuenta, y mucho menos con esas pintas de vestimenta oscura, triste, depresiva, rozando la antisociabilidad (eso sí, que no falte la gomina en el cabello). Pero no seremos nosotros quien juzgue, pues quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Es un disco que me ha recordado lo sano que es arriesgar, y que cuando sale bien, la sorpresa es todavía mayor, gratificante y satisfactoria. Claro que, no siempre nos salimos con la nuestra, pero mientras el riesgo sea tal como comprarse el disco de un grupo la primera vez que lo escuchas, ya ves tú. La única (segunda) pega que le podríamos poner al disco y al grupo, es que en su versión vinilo (que porcierto, suele ser más cara) incluyen un bonus track inexistente en el formato CD. Está claro que por muy “guays” que sean, lo que se lleva es lo que se lleva y las tendencias son las tendencias.

Siendo poco amigo de postear videos de llutub, y para que esta última crítica no haga mella en el santuario de alabanzas que he intentado levantar hacia The XX, os invito a explorar sobre este grupo y a escuchar su primer disco autoproducido (¡sí!).

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